jueves, 6 de febrero de 2020

La vaca
Yo estaba allí, durante aquel tiempo vivía con esa familia: un padre y sus cuatros hijos; también la madre. Yo soy uno de esos hijos. Mi nombre es Amapola. A veces, al padre le daban ataques de ira. Pero siempre trabajaba de sol a sol y era buena persona. Quería a sus hijos y a su mujer, pero no sabía demostrarlo. En uno de esos ataques de ira, maltrataba a su ganado. Había una vaca, en especial, a la que siempre maltrataba, porque se cagaba cuando entraba al establo para ser ordeñada. A él no le gustaba que esto pasase. Cuando la vaca le veía, se descomponía y más palos recibía. Él tenía fijación con ella. Era una vaca buena, preciosa, blanca y negra, bien plantada y cariñosa.
Yo sufría mucho, pero me veía impotente ante esa situación, igual les pasaba a mis hermanos y a mi madre. Ahora sé que esa vaca, en aquellos momentos dejaba de ser vaca y se convertía en Dios. La vaca tuvo una cría que al nacer, murió.
Con el paso del tiempo, el padre se hizo mayor, y los hijos crecieron, crecimos. Un día al hijo mayor le entró un ataque de ira contra el padre que era octogenario y le echó en cara su comportamiento y también el trato que había dado al animal. Esto me lo contó mi madre por teléfono, indignada por el trato que el hijo le había dado al padre.
El padre ahora sufre el ataque de ira del hijo que no volvió a dirigirlo la palabra. Cuando llegó su cumpleaños, no le felicitó, cuando coincidieron en el bar, no le habló. El pobre anciano llora sin consuelo. Ahora sé que también se ha convertido en Dios.  6/2/20

lunes, 9 de diciembre de 2019

     
      Pueblo

     Sierras
     Campo
     Trigo
     Casas

     Nieve
     Calles
     Aves
     Llueve

     Zarza
     Plaza
     Árbol

     Rosas
     Risas
     Pueblo
¿Estoy equivocada? 

Te pregunto, porque tú,
tú, sí lo sabes.
Te vi viajar con las nubes,
te reconocí en el brillo 
de las hojas
 de un árbol del parque.
Te oí cuando caía la lluvia
y yo estaba adormilada.
Te sentí cuando cogiste mi mano
pidiendo que te acompañara.
Percibí tu perfume 
al pasar por la puerta del patio.
En la fuentecilla vi tu resplandor.

Tu presencia es una incognita 
que cada día desvelo.
Conocerte ha sido,
un gran acierto.
Te busco en cada detalle 
 y... te encuentro en lo más insospechado.

viernes, 6 de diciembre de 2019


Un año, una hora
Aquí, yo soy el maestre del proyecto de obra de la pirámide Kefrén en la llanura de Giza en el año 2019 a. C.  Estoy esperando que me traigan chicos jóvenes, fuertes, bien alimentados, bien vestidos, orgullosos, descarados, rebeldes, soberbios, altivos, vanidosos y nada humildes. Mi nombre es Anxet.

Hace unas dos semanas, andaba con mi taxi por Cercedilla, cuando recibí una llamada para llevar a unos chiquillos de unos trece, catorce años a su localidad (Fuenlabrada), porque en la salida al albergue de Villa Castora se estaban portando realmente mal. Era invierno y había mucha niebla. Mi nombre es Lavinia.

-Aroa, no trabajas todo lo que deberías para ser una esclava. Estás demasiado cansada, te lamentas constantemente. Sabes que tienes que levantarte pronto para ayudar con los papiros, la casa, los niños, la cocina y el jardín- le comenta Aimara un poco harta,  pues ya lleva en casa dos años trabajando y continúa  remolona y protestando-. Mi yerno Anxet te trajo a esta casa, pero no has cambiado todo lo que deberías. Medio año más te vendrá bien.-sentenció Aimara.

Cuando llegué al albergue vi a dos profesores con tres chiquillos con ojos espabilados, altaneros, descarados, altivos y despechados. Me comentaron cuál debía ser mi misión: llevarlos de regreso a su centro de estudios en Fuenlabrada. Les comenté que tenía espacio para alguien más. Agradecidos me encomendaron a Aroa y mi guiñaron un ojo. Yo pude intuir que ahora podrían disfrutar del albergue. Aroa se sentó delante. Los chicos se acomodaron detrás. Les pregunté sus nombres. Así supe que se llamaban Víctor, Óscar y Adrián.


-Llevamos aquí dos años. Quiero irme a mi casa- dice Óscar cansado de tanto trabajo, sudando, sin apenas comida, sin ropa, sin horas de descanso; a latigazos siempre que hacía el intento de recostarse.                                                  -No hemos parado de arrastrar piedras durante todo este tiempo- comenta Víctor.                                                                                                                                  –Es lo que hay, tendréis que acabar esa parte de la pirámide y ya veré que actitud tenéis. Necesitamos medio año más como mínimo- sentenció Anxet.                                                                                                                                                           Faltaba el comentario de Adrián, de momento estaba en silencio. Los tres tenían las manos agrietadas, con callos, los ojos caídos como el sol a media tarde; la espalda doblada como el junco a las orillas del Nilo y sudaban sin parar. Ahora estaban delgados, mal vestidos y mal alimentados.

Enseguida empezaron a comentar sus travesuras y a reírse. Yo me acercaba despacio al túnel de la sierra de Guadarrama y en medio del túnel me desvié por una puerta que hay a la derecha. Ellos seguían con risas y comentarios. Cuando salimos, nos encontramos en el valle de Giza en Egipto en el año 2019 a. C. Allí había un hombre con un látigo a quien entregué los tres chicos y le pregunté qué podríamos hacer con Aroa. Anxet me contestó que la familia de sus suegros necesitaba ayuda.  Inmediatamente el capataz les propinó un latigazo y los chicos aullaron.

-Me arrepiento- comentó Adrián una vez más. - Llevamos aquí dos años y medio-.                                                                                                                                                      –No me dais ninguna pena- comentó Anxet y llamó a Aroa. Su aspecto era pésimo; no había parado de atender a la familia numerosa de sus suegros, estaba triste, mal vestida y mal alimentada.                                                                                      –Me sumo a la plegaria de mis compañeros- dijo Aroa un tanto deprimida.                              –Tú y tus compañeros tenéis ganas de volver mas en África están deseando que vayan chicos incautos a buscar diamantes durante quince años. No lo olvidéis. Hubo un gran silencio.                                                                                                                           Anxet llamó a Lavinia. Ella les llevaría de regreso en su taxi a su destino. Cuando montaron estaban cansados, callados, tristes y creo que arrepentidos.                                                                                                                                          –Bueno, quizá volvamos a vernos otro día- dijo Lavinia con una sonrisa pícara.  Los chicos no contestaron. Lavinia llegó al instituto justo a la hora del recreo. Habían pasado dos horas y media desde que salió de Cercedilla y la neblina había desaparecido.

El gato negro
Me sentía flotar, igual que flota una nube. Tenía la sensación de no pesar nada, deseaba salir volando, como un pájaro;  y, a pesar de ello, algo me atraía, algo poderoso mantenía enfocada mi atención. Tenía actitud curiosa, entretenida en ver qué hacía una persona a la que no veía la cara. Me fijé en el cuerpo que estaba tratando de reanimar y… algo hizo que me quedara inmóvil, quieta. ¡Ese cuerpo!, ¿Quién es?, ¿A quién se parece?, ¿Qué hace ahí? Me grité a mí misma en una voz silenciosa y alocada. Luché por acercarme y…. (Dejé de vagar).
-Creo que ha abierto los ojos- dijo Federico-. He oído un pequeño resuello. Ánimo, tienes que seguir ahí.
Poco a poco mi mente empezó a recordar… Estaba con mi taxi por las calles de Madrid, cuando vi que un joven solicitaba mi servicio. Me acerqué, paré, subió al vehículo y se acomodó en el asiento de atrás. Me pidió que le llevara a Guadalajara para ver la representación de “La zapatera Prodigiosa.” Yo me quedé sorprendida y le comenté que esa obra pertenecía a Federico García Lorca. Él me aseguró era su obra y que quería ver cómo la representaban y qué pensaba el público.
Recuerdo una curva y un gato negro cruzando la carretera. Traté de esquivarle, el coche se desvió y…
De pronto,  empecé a oír la sirena de la ambulancia.



miércoles, 13 de abril de 2016

reflexión

Reflexión sobre las herramientas de control parental

Estas herramientas  permiten restringir el acceso a internet y a las aplicaciones no deseadas para menores.

Me ha parecido interesante este tema porque es algo que los educadores y padres debemos conocer y sobre lo que debemos estar al día, pues es una forma de ayudar a los menores, estableciendo una zona segura donde puedan moverse dentro de la red.

También es una forma de que los adultos estemos pendientes de lo que los menores hacen y esto nos ayudará a ver por dónde se mueven y a no desentendernos de sus actuaciones por muy expertos que parezcan; sino a controlar, supervisar y dirigir el uso que hacen de la tecnología.

No solo es útil conocer este tipo de medidas de prevención, sino también aprender a distinguir señales de peligro y situaciones de riesgo que podamos encontrar.

Este tipo de conocimiento podemos compartirlo con los padres y demás personal docente (herramientas automatizadas, que muchas se pueden encontrar en internet y descargarlas)


Sabemos que ninguna de estas herramientas es eficaz 100% y que no es posible estar con los niños/adolescentes  continuamente, por lo que debemos enseñarles a manejarse de forma independiente. El conocimiento objetivo y realista de los riesgos que puedan sobrevenir en la utilización de la tecnología, es imprescindible para poder reconocerlos y combatirlos

.Educar en la responsabilidad, establecer unas normas claras de uso consensuadas entre padres e hijos y tratar de que entiendan dichas normas y, además, concienciarles mediante el diálogo y tratar de ganar su confianza para que puedan contar con nosotros en caso de necesidad, es algo muy importante  y que debemos trabajar con los alumnos tanto de corta edad como adolescentes.

¿Todos los padres utilizan algún tipo de control parental?, ¿Son eficaces?, ¿Podemos estar tranquilos si establecemos algún tipo de filtro para menores?, ¿Qué pasa cuando los niños están en casa de otros compañeros de clase?

martes, 5 de abril de 2016

Carta para las familias sobre privacidad de menores

    Estimadas familias de los alumnos de quinto de primaria:
Las profesoras de estos cursos nos ponemos en contacto con vosotros porque queremos comunicaros la importancia de cuidar la privacidad del menor navegando por internet.
Así, empezaremos diciendo que un dato personal hace referencia a toda la información que nos identifica; es algo muy valioso porque es objeto de estudio por parte de otras personas o de empresas para ofrecernos propaganda, para seguir nuestro rastro o para otros fines ocultos. Cuando publicamos fotos, imágenes, vídeos o comentarios, ofrecemos datos personales gratuitamente, pudiendo deducir de ellos nuestros gustos, aficiones, tendencias, creencias, etc.
Es importante controlar la información que ofrecemos, saber a dónde va, quién la utiliza y para qué fin. Corremos el riesgo de que la información personal que ofrecemos sea tratada de forma fraudulenta, por ello, debemos proteger los datos de los menores con nuestra actuación y no exponerlos innecesariamente.

Es importante proteger  a los menores que forman parte de nuestros allegados y , también tener presente que, atender y salvaguardar el derecho al honor, a la imagen y a la intimidad de terceras personas, se configura como responsabilidad de cada uno de nosotros. No solo hemos de gestionar bien nuestra privacidad y la de nuestros menores, sino también la privacidad de los demás menores con nuestro propio comportamiento.
A la vez nos parece relevante, recordar que en España los menores de 14 años no pueden acceder a las redes sociales, excepto si lo hacen con consentimiento paterno y, para que puedan tener más conocimiento sobre este punto, incluimos información específica para la Comunidad de Madrid sobre la edad con la que los menores pueden darse de alta por su cuenta en las redes sociales: R.D: 1720/2007 en su artículo 13.1
En resumen, queremos recordar que a veces olvidamos o desconocemos el verdadero valor de la información que sin más ofrecemos en la web y su utilidad. Debemos,  por ello,  ser conscientes del problema de revelar datos personales de menores a desconocidos. Sería adecuado contemplar unas pautas de actuación para proteger la privacidad de todos los menores.
 Esperamos que esta carta sirva de ayuda y reflexión. Seguimos en contacto y para cualquier pregunta, no duden en consultarnos. Atentamente. Un cordial saludo.
Las profesoras de quinto.

domingo, 3 de abril de 2016

Bienvenidos a mi blog

Hola a todos:
En este blog hablaré del uso seguro y responsable de las tic. Usaré el hashtag del curso # uso seguro tic.
Un saludo.