La vaca
Yo estaba allí, durante aquel tiempo vivía con esa familia: un padre y sus cuatros hijos; también la madre. Yo soy uno de esos hijos. Mi nombre es Amapola. A veces, al padre le daban ataques de ira. Pero siempre trabajaba de sol a sol y era buena persona. Quería a sus hijos y a su mujer, pero no sabía demostrarlo. En uno de esos ataques de ira, maltrataba a su ganado. Había una vaca, en especial, a la que siempre maltrataba, porque se cagaba cuando entraba al establo para ser ordeñada. A él no le gustaba que esto pasase. Cuando la vaca le veía, se descomponía y más palos recibía. Él tenía fijación con ella. Era una vaca buena, preciosa, blanca y negra, bien plantada y cariñosa.
Yo sufría mucho, pero me veía impotente ante esa situación, igual les pasaba a mis hermanos y a mi madre. Ahora sé que esa vaca, en aquellos momentos dejaba de ser vaca y se convertía en Dios. La vaca tuvo una cría que al nacer, murió.
Con el paso del tiempo, el padre se hizo mayor, y los hijos crecieron, crecimos. Un día al hijo mayor le entró un ataque de ira contra el padre que era octogenario y le echó en cara su comportamiento y también el trato que había dado al animal. Esto me lo contó mi madre por teléfono, indignada por el trato que el hijo le había dado al padre.
El padre ahora sufre el ataque de ira del hijo que no volvió a dirigirlo la palabra. Cuando llegó su cumpleaños, no le felicitó, cuando coincidieron en el bar, no le habló. El pobre anciano llora sin consuelo. Ahora sé que también se ha convertido en Dios. 6/2/20
Blog de Rosa para el uso seguro y responsable tic
jueves, 6 de febrero de 2020
lunes, 9 de diciembre de 2019
Pueblo
Sierras
Campo
Trigo
Casas
Nieve
Calles
Aves
Llueve
Zarza
Plaza
Árbol
Rosas
Risas
Pueblo
¿Estoy equivocada?
Te pregunto, porque tú,
tú, sí lo sabes.
Te vi viajar con las nubes,
te reconocí en el brillo
de las hojas
de un árbol del parque.
Te oí cuando caía la lluvia
y yo estaba adormilada.
Te sentí cuando cogiste mi mano
pidiendo que te acompañara.
Percibí tu perfume
al pasar por la puerta del patio.
En la fuentecilla vi tu resplandor.
Tu presencia es una incognita
que cada día desvelo.
Conocerte ha sido,
un gran acierto.
Te busco en cada detalle
y... te encuentro en lo más insospechado.
viernes, 6 de diciembre de 2019
Un año, una hora
Aquí, yo soy el maestre del proyecto de obra de la
pirámide Kefrén en la llanura de Giza en el año 2019 a. C. Estoy esperando que me traigan chicos
jóvenes, fuertes, bien alimentados, bien vestidos, orgullosos, descarados,
rebeldes, soberbios, altivos, vanidosos y nada humildes. Mi nombre es Anxet.
Hace unas dos semanas, andaba con mi taxi por Cercedilla, cuando recibí
una llamada para llevar a unos chiquillos de unos trece, catorce años a su
localidad (Fuenlabrada), porque en la salida al albergue de Villa Castora se
estaban portando realmente mal. Era invierno y había mucha niebla. Mi nombre es
Lavinia.
-Aroa, no trabajas todo lo que deberías para ser una
esclava. Estás demasiado cansada, te lamentas constantemente. Sabes que tienes
que levantarte pronto para ayudar con los papiros, la casa, los niños, la
cocina y el jardín- le comenta Aimara un poco harta, pues ya lleva en casa dos años trabajando y
continúa remolona y protestando-. Mi
yerno Anxet te trajo a esta casa, pero no has cambiado todo lo que deberías.
Medio año más te vendrá bien.-sentenció Aimara.
Cuando llegué al albergue vi a dos profesores con tres chiquillos con
ojos espabilados, altaneros, descarados, altivos y despechados. Me comentaron
cuál debía ser mi misión: llevarlos de regreso a su centro de estudios en
Fuenlabrada. Les comenté que tenía espacio para alguien más. Agradecidos me
encomendaron a Aroa y mi guiñaron un ojo. Yo pude intuir que ahora podrían
disfrutar del albergue. Aroa se sentó delante. Los chicos se acomodaron detrás.
Les pregunté sus nombres. Así supe que se llamaban Víctor, Óscar y Adrián.
-Llevamos aquí dos años. Quiero irme a mi casa- dice
Óscar cansado de tanto trabajo, sudando, sin apenas comida, sin ropa, sin horas
de descanso; a latigazos siempre que hacía el intento de recostarse.
-No hemos parado de arrastrar piedras durante todo este tiempo- comenta
Víctor.
–Es
lo que hay, tendréis que acabar esa parte de la pirámide y ya veré que actitud
tenéis. Necesitamos medio año más como mínimo- sentenció Anxet.
Faltaba
el comentario de Adrián, de momento estaba en silencio. Los tres tenían las
manos agrietadas, con callos, los ojos caídos como el sol a media tarde; la
espalda doblada como el junco a las orillas del Nilo y sudaban sin parar. Ahora
estaban delgados, mal vestidos y mal alimentados.
Enseguida empezaron a comentar sus travesuras y a reírse. Yo me acercaba
despacio al túnel de la sierra de Guadarrama y en medio del túnel me desvié por
una puerta que hay a la derecha. Ellos seguían con risas y comentarios. Cuando
salimos, nos encontramos en el valle de Giza en Egipto en el año 2019 a. C.
Allí había un hombre con un látigo a quien entregué los tres chicos y le
pregunté qué podríamos hacer con Aroa. Anxet me contestó que la familia de sus
suegros necesitaba ayuda. Inmediatamente
el capataz les propinó un latigazo y los chicos aullaron.
-Me arrepiento- comentó Adrián una vez más. - Llevamos aquí dos años y
medio-.
–No me dais ninguna pena- comentó Anxet y llamó a Aroa. Su aspecto era
pésimo; no había parado de atender a la familia numerosa de sus suegros, estaba
triste, mal vestida y mal alimentada.
–Me sumo a la plegaria de mis compañeros- dijo Aroa un tanto
deprimida. –Tú y tus compañeros
tenéis ganas de volver mas en África están deseando que vayan chicos incautos a
buscar diamantes durante quince años. No lo olvidéis. Hubo un gran silencio.
Anxet
llamó a Lavinia. Ella les llevaría de regreso en su taxi a su destino. Cuando
montaron estaban cansados, callados, tristes y creo que arrepentidos. –Bueno,
quizá volvamos a vernos otro día- dijo Lavinia con una sonrisa pícara. Los chicos no contestaron. Lavinia llegó al
instituto justo a la hora del recreo. Habían pasado dos horas y media desde que
salió de Cercedilla y la neblina había desaparecido.
El
gato negro
Me sentía flotar, igual que flota una nube. Tenía la sensación de no
pesar nada, deseaba salir volando, como un pájaro; y, a pesar de ello, algo me atraía, algo
poderoso mantenía enfocada mi atención. Tenía actitud curiosa, entretenida en
ver qué hacía una persona a la que no veía la cara. Me fijé en el cuerpo que
estaba tratando de reanimar y… algo hizo que me quedara inmóvil, quieta. ¡Ese
cuerpo!, ¿Quién es?, ¿A quién se parece?, ¿Qué hace ahí? Me grité a mí misma en
una voz silenciosa y alocada. Luché por acercarme y…. (Dejé de vagar).
-Creo que ha abierto los ojos- dijo Federico-. He oído un pequeño
resuello. Ánimo, tienes que seguir ahí.
Poco a poco mi mente empezó a recordar… Estaba con mi taxi por las
calles de Madrid, cuando vi que un joven solicitaba mi servicio. Me acerqué,
paré, subió al vehículo y se acomodó en el asiento de atrás. Me pidió que le
llevara a Guadalajara para ver la representación de “La zapatera Prodigiosa.” Yo
me quedé sorprendida y le comenté que esa obra pertenecía a Federico García
Lorca. Él me aseguró era su obra y que quería ver cómo la representaban y qué
pensaba el público.
Recuerdo una curva y un gato negro cruzando la carretera. Traté de
esquivarle, el coche se desvió y…
De pronto, empecé a oír la sirena
de la ambulancia.
miércoles, 13 de abril de 2016
reflexión
Reflexión
sobre las herramientas de control parental
Estas
herramientas permiten restringir el
acceso a internet y a las aplicaciones no deseadas para menores.
Me ha
parecido interesante este tema porque es algo que los educadores y padres
debemos conocer y sobre lo que debemos estar al día, pues es una forma de
ayudar a los menores, estableciendo una zona segura donde puedan moverse dentro
de la red.
También es
una forma de que los adultos estemos pendientes de lo que los menores hacen y
esto nos ayudará a ver por dónde se mueven y a no desentendernos de sus
actuaciones por muy expertos que parezcan; sino a controlar, supervisar y dirigir
el uso que hacen de la tecnología.
No solo es
útil conocer este tipo de medidas de prevención, sino también aprender a
distinguir señales de peligro y situaciones de riesgo que podamos encontrar.
Este tipo de
conocimiento podemos compartirlo con los padres y demás personal docente
(herramientas automatizadas, que muchas se pueden encontrar en internet y
descargarlas)
Sabemos que
ninguna de estas herramientas es eficaz 100% y que no es posible estar con los
niños/adolescentes continuamente, por lo
que debemos enseñarles a manejarse de forma independiente. El conocimiento
objetivo y realista de los riesgos que puedan sobrevenir en la utilización de
la tecnología, es imprescindible para poder reconocerlos y combatirlos
. Educar en la
responsabilidad, establecer unas normas claras de uso consensuadas entre padres
e hijos y tratar de que entiendan dichas normas y, además, concienciarles mediante el diálogo y tratar
de ganar su confianza para que puedan contar con nosotros en caso de necesidad,
es algo muy importante y que debemos
trabajar con los alumnos tanto de corta edad como adolescentes.
martes, 5 de abril de 2016
Carta para las familias sobre privacidad de menores
Estimadas familias de los alumnos de quinto
de primaria:
Las
profesoras de estos cursos nos ponemos en contacto con vosotros porque queremos
comunicaros la importancia de cuidar la privacidad del menor navegando por
internet.
Así,
empezaremos diciendo que un dato personal hace referencia a toda la información
que nos identifica; es algo muy valioso porque es objeto de estudio por parte
de otras personas o de empresas para ofrecernos propaganda, para seguir nuestro
rastro o para otros fines ocultos. Cuando publicamos fotos, imágenes, vídeos o
comentarios, ofrecemos datos personales gratuitamente, pudiendo deducir de
ellos nuestros gustos, aficiones, tendencias, creencias, etc.
Es
importante controlar la información que ofrecemos, saber a dónde va, quién la
utiliza y para qué fin. Corremos el riesgo de que la información personal que
ofrecemos sea tratada de forma fraudulenta, por ello, debemos proteger los
datos de los menores con nuestra actuación y no exponerlos innecesariamente.
Es
importante proteger a los menores que
forman parte de nuestros allegados y , también tener presente que, atender y salvaguardar
el derecho al honor, a la imagen y a la intimidad de terceras personas, se configura
como responsabilidad de cada uno de nosotros. No solo hemos de gestionar bien
nuestra privacidad y la de nuestros menores, sino también la privacidad de los
demás menores con nuestro propio comportamiento.
En resumen,
queremos recordar que a veces olvidamos o desconocemos el verdadero valor de la
información que sin más ofrecemos en la web y su utilidad. Debemos, por ello, ser conscientes del problema de revelar datos personales de menores a desconocidos. Sería adecuado
contemplar unas pautas de actuación para proteger la privacidad de todos los menores.
Esperamos que esta carta sirva de ayuda y
reflexión. Seguimos en contacto y para cualquier pregunta, no duden en
consultarnos. Atentamente. Un cordial saludo.
Las
profesoras de quinto.
domingo, 3 de abril de 2016
Bienvenidos a mi blog
Hola a todos:
En este blog hablaré del uso seguro y responsable de las tic. Usaré el hashtag del curso # uso seguro tic.
Un saludo.
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